Historia de México pt2

 En la Ciudad de México había mercados grandes en el Volador, en la Plaza mayor y en San Juan, San Hipólito y Tlatelolco, además de los mercados de los barrios. En la plaza mayor a fines del siglo XVII, se construyó un gran mercado que se llamó el Parián, y este nombre también se usó en otras ciudades.

Por la noche las calles estaban casi a oscuras, apenas iluminadas por un farol de una de las casas suntuarias. O de una buena vecindad. Para iluminar el camino de los señores, los criados debían llevar un farol o una antorcha. Los reglamentos prohibían que las artes y los oficios fueran realizados por quienes no eran españoles o criollos.

Hacia la segunda mitad del siglo XVII, con las llamadas reformas borbónicas se impulsaron ordenanzas para normar el orden público y la vida privada de los gobernados. La bebida, el juego, las fiestas, las prácticas religiosas, las formas de vestir, la salubridad, la limpieza de las calles se volvieron obsesiones de los gobernantes borbones.

Promulgaron numerosas ordenanzas para regular el orden público y mejorar las costumbres. Recomendaron a los indígenas y a las clases proletarias que vistieran con propiedad.

Calificaron a las costumbres y tradiciones populares como retrógradas. En la Ciudad de México, las clases populares marcaban el ambiente en las calles. Quedó prohibido emborracharse, lanzar cohetes, mezclarse con hombres y mujeres en las danzas religiosas o simplemente distraerse en los días de fiesta. Estaba prohibido andar en calzoncillos o envueltos en un mantal, se ordenó a los indios, al acudir a funciones públicas vestirse de casaca o con capa, aseados y decentes. Se redoblaron esfuerzos para acabar con las fiestas de carnaval; Prohibieron en 1784, la entrada de los indígenas a los cementerios sobre todo el 2 de noviembre, pues veían como negativa la creencia del encuentro entre los vivos y los muertos.

Pelea de gallos 

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